martes, 22 de junio de 2010
Perfiles del Mundial
- Michael Ballack: La estrella del 'casi'
- Miroslav Klose: El clásico alemán
- Carles Puyol: Un físico reciclado
- Miroslav Klose: El clásico alemán
- Carles Puyol: Un físico reciclado
miércoles, 14 de abril de 2010
Salgado, un año dirigiendo la economía española
Salgado defiende su gestión en un año de asentamiento de la recuperación económica y de un nuevo modelo de crecimiento
La vicepresidenta justifica doce meses "de lucha y trabajo intenso" en el cargo ante los ataques del PP, que califica su administración como una "losa" y le acusa de cerrar este peridodo disparando definitivamente el gasto público
Luismi Cámara | Madrid
Malas fechas para celebrar un aniversario. Elena Salgado cumplió el pasado 7 de abril su primer año al frente de la cartera de Economía enfrascada en la búsqueda desesperada de soluciones para resolver los diferentes frentes abiertos en España por la crisis económica -desempleo, recesión, déficit público, sistema financiero,...- y con la presión de sindicatos y oposición para fomentar medidas, muchas impopulares, que en ningún caso acabarán convenciendo a todos.La vicepresidenta justifica doce meses "de lucha y trabajo intenso" en el cargo ante los ataques del PP, que califica su administración como una "losa" y le acusa de cerrar este peridodo disparando definitivamente el gasto público
Luismi Cámara | Madrid
Los doce meses que han transcurrido desde la última crisis de Gobierno planificada por José Luis Rodríguez Zapatero no han permitido a Salgado ni un minuto de tranquilidad, mientras que Pedro Solbes respira desde su perdido escaño en el Congreso, aliviado por haber abandonado un puesto que le acabó quemando entre avisos a su propio jefe de que la vaca ya no daba más leche y de que el gasto público no podía seguir creciendo. El quizás menos político de los 'primeros espadas' del presidente pasó a Salgado una cartera llena de problemas que apenas ha podido vaciar y que le han convertido en una de las ministras peor valoradas, dando la sensación de poca iniciativa frente a la alargada sombra de Zapatero, pese a su fama inicial de mano dura.
Como estaba previsto en la sesión de control en el Congreso, la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha encargado de recordale entre cifras este complicado año de gestión que la popular ha calificado de "losa" para la economía española. Según ha explicado, Salgado se hizo cargo de un país en recesión y con 3,5 millones de parados y que ahora sigue en recesión, el paro supera los cuatro millones y la brecha en las cuentas públicas supera los 100.000 millones de euros.
Sáenz de Santamaría ha echado en cara a la ministra que el Ejecutivo ha aprovechado la Semana Santa para disparar aún más el ya alto gasto público. "600 millones para el coche eléctrico", "17.000 para infraestructuras -eso sí, a pagar cuando gobiernen otros-", "2.000 millones para el decreto ley de Zurbano" y "3.600 millones para la crisis griega", ha denunciado la dirigente del principal partido de la oposición, que además ha criticado la "semana de hiperactividad fotográfica" de José Luis Rodríguez Zapatero. Eso sí, su "tridente del gasto" se ha saldado con un gasto de 25.000 millones, la mitad de lo que el Ejecutivo se compromete a ahorrar para reducir el déficit hasta 2013, ha insistido.
Salgado se ha defendido de esa "letanía de cifras" de una oposición "desnortada e irresponsable", en la que el PP "mezcla déficit y deuda" y ha reprochado a su rival que se enroque en "políticas "del pasado" que no sirven para superar la crisis. La vicepresidenta económica ha reivindicado finalmente su año de gestión "de lucha y trabajo intenso" "pese a momentos muy difíciles", dentro de una opción socialista que ha evitado la "crisis social y de convivencia" que, en su opinión, se hubiera dado con el PP en el poder. El orgullo de Salgado en estos doce meses es, según ha explicado en el Congreso, haber asentado las bases de la recuperación y un nuevo modelo de crecimiento a través de la Estrategia de Economía Sostenible.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Una década sin un genio
Diez años sin la tristeza de Enrique Urquijo
LUISMI CÁMARA MADRID
El líder de Los Secretos creó canciones bañadas por la melancolía, el dolor por la pérdida del amor y al fracaso de las relaciones personales
“Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer, confío en que siempre estaré, contigo aunque no estés”. Díez años lleva cantando Álvaro Urquijo a su hermano Enrique este tema dedicado al alma de Los Secretos, al compositor que reconocía no saber escribir sin tristeza. Esa tristeza que le llevó, el 16 de noviembre de 1999, a aparecer tirado en un portal del madrileño barrio de Malasaña por una “estúpida combinación de estupefacientes”, como explica el grupo en su web oficial.
Fue una de las caras de la movida madrileña y el tema Déjame forma parte de la música de los 80 y es uno de los temas más reconocidos del pop español. Pese a que Los Secretos combinaban canciones con ritmos ágiles -Sobre un vidrio mojado, Qué solo estás , Ojos de perdida- con otras más reposadas -Hoy no, Colgado, La calle del olvido-, todas sus letras apuntaban a la melancolía, al dolor por la pérdida del amor y al fracaso de las relaciones personales. Incluso en aquellas en las que se adivinaba algo de optimismo quedaban posos de amargura y resquemor por tiempos pasados confusos.
Joaquín Sabina ha sido uno de los que mejor han sabido describir al líder espiritual de Los Secretos, un tipo "de una tiernísima tristeza, tan desvalido, tan dulce, tan buena gente, y tan automaltratado. No conozco a nadie que no le quisiera .... Él era el único que no se quería".
Enrique Urquijo y Los Problemas
Con Los Secretos pasó a la historia del pop-rock español, pero era con Enrique Urquijo y Los Problemas con los que dejaba correr sus inquietudes personales y con los que se permitía lanzarse a estilos distintos y a versiones de rancheras -Ojalá Que Te Vaya Bonito-, fados -María la portuguesa- y temas de amigos -Aunque tú no lo sepas, de Quique González-.
Enrique es uno de los cantantes malditos del pop español junto a otros ilustres como el también desaparecido Antonio Vega, con el que compartió una deliciosa versión de Desordenada habitación, de Nacha Pop, junto con Los Problemas. Vega quiso despedirse de su amigo y compañero de noches oscuras y canciones taciturnas en el disco A tu lado, compartiendo con Los Secretos Agarrate A Mi María.
Diez años después de su muerte, Los Secretos y sus incondicionales siguen sintiendo en cada concierto y en cada canción la presencia de Enrique gracias a la línea continuista de Álvaro. Así, tres décadas después de que Tos -germen de los originales Secretos- abriera una de las páginas más brillantes de la música patria, Los Secretos celebraron -el 9 de octubre del pasado año, en la madrileña plaza de toros de Las Ventas- un espectacular concierto-aniversario que contó con la colaboración de Sabina, Miguel Ríos, Fito Cabrales, pero en el que el protagonista fue el gran ausente.
Cantaba Enrique, “te oí decir que siempre fuiste triste, y que la vida te ha tratado mal. (...) Adiós tristeza, adiós soledad”, pero nunca acabó de despedirse de ella.
LUISMI CÁMARA MADRID
El líder de Los Secretos creó canciones bañadas por la melancolía, el dolor por la pérdida del amor y al fracaso de las relaciones personales
“Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer, confío en que siempre estaré, contigo aunque no estés”. Díez años lleva cantando Álvaro Urquijo a su hermano Enrique este tema dedicado al alma de Los Secretos, al compositor que reconocía no saber escribir sin tristeza. Esa tristeza que le llevó, el 16 de noviembre de 1999, a aparecer tirado en un portal del madrileño barrio de Malasaña por una “estúpida combinación de estupefacientes”, como explica el grupo en su web oficial.Fue una de las caras de la movida madrileña y el tema Déjame forma parte de la música de los 80 y es uno de los temas más reconocidos del pop español. Pese a que Los Secretos combinaban canciones con ritmos ágiles -Sobre un vidrio mojado, Qué solo estás , Ojos de perdida- con otras más reposadas -Hoy no, Colgado, La calle del olvido-, todas sus letras apuntaban a la melancolía, al dolor por la pérdida del amor y al fracaso de las relaciones personales. Incluso en aquellas en las que se adivinaba algo de optimismo quedaban posos de amargura y resquemor por tiempos pasados confusos.
Joaquín Sabina ha sido uno de los que mejor han sabido describir al líder espiritual de Los Secretos, un tipo "de una tiernísima tristeza, tan desvalido, tan dulce, tan buena gente, y tan automaltratado. No conozco a nadie que no le quisiera .... Él era el único que no se quería".
Enrique Urquijo y Los Problemas
Con Los Secretos pasó a la historia del pop-rock español, pero era con Enrique Urquijo y Los Problemas con los que dejaba correr sus inquietudes personales y con los que se permitía lanzarse a estilos distintos y a versiones de rancheras -Ojalá Que Te Vaya Bonito-, fados -María la portuguesa- y temas de amigos -Aunque tú no lo sepas, de Quique González-.
Enrique es uno de los cantantes malditos del pop español junto a otros ilustres como el también desaparecido Antonio Vega, con el que compartió una deliciosa versión de Desordenada habitación, de Nacha Pop, junto con Los Problemas. Vega quiso despedirse de su amigo y compañero de noches oscuras y canciones taciturnas en el disco A tu lado, compartiendo con Los Secretos Agarrate A Mi María.
Diez años después de su muerte, Los Secretos y sus incondicionales siguen sintiendo en cada concierto y en cada canción la presencia de Enrique gracias a la línea continuista de Álvaro. Así, tres décadas después de que Tos -germen de los originales Secretos- abriera una de las páginas más brillantes de la música patria, Los Secretos celebraron -el 9 de octubre del pasado año, en la madrileña plaza de toros de Las Ventas- un espectacular concierto-aniversario que contó con la colaboración de Sabina, Miguel Ríos, Fito Cabrales, pero en el que el protagonista fue el gran ausente.
Cantaba Enrique, “te oí decir que siempre fuiste triste, y que la vida te ha tratado mal. (...) Adiós tristeza, adiós soledad”, pero nunca acabó de despedirse de ella.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Otro recuerdo: Concierto de Pearl Jam (10 de junio de 2007)
Los que vieron jugar a Maradona
Luismi Cámara | MADRID
Estaban los que vieron jugar a Maradona y se coló en la fiesta algún joven seguidor de Raúl, Messi, y algún despistado de la canarinha. El único concierto de Pearl Jam en España, el que cerraba una nueva edición del Festimad Sur no defraudó a sus seguidores salvo por su corta duración.
La organización había apostado a caballo ganador por el grupo de Seattle y compuso un cartel en el que Eddie Vedder y compañía sobresalían sobre una lista de grupos poco conocidos. Ni Slayer, la ya veterana banda metalera que cerró la jornada del viernes, pudo hacer sombra a uno de los mitos del ‘grunge’, aunque hace muchos años que superaron esta etiqueta para convertirse en una auténtica banda del mejor rock.
No era muy difícil adivinar que la media entrada que registraba el estadio de Butarque de Leganés dos horas antes del concierto de Peral Jam no sería más que el fiel reflejo de que la mayoría de los asistentes estaban interesados únicamente en el venerado grupo norteamericano.
Vedder abrió el concierto con una puntualidad inglesa. A las once en punto comenzó un recital acompañado de sus habituales Stone Gossard, Mike McCready –¡qué bueno eres, McCready!-, Jeff Ament y Matt Cameron. Sin darse apenas un respiro, las canciones se sucedieron sin parar en un concierto especialmente roquero que sólo tuvo algún momento para las canciones lentas como ‘Daughter’, ‘Elderly woman behind’ y, sobre todo, ‘Black’, que fue presentada por un emocionado y entregado a la causa Javier Bardem.
En algo menos de hora y tres cuartos –poco más de quince canciones- la banda repasó su trayectoria y sólo recurrió a su último disco en tres ocasiones. Se echaron en falta alguno de los clásicos, como ‘Rearviewmirror’ o ‘Better man’. Los treintañeros pudieron gozar, sin embargo, con otros temas que evocaban los mejores años de su juventud. ‘Alive’ –posiblemente la canción más coreada de la noche-, ‘Even flow’, ‘Why go’, ‘Animal’, ‘Go’ y ‘Corduroy’ volvieron a sonar con la fuerza de un directo que sonó claro y puro.
Como suele ser habitual en los conciertos de Pearl Jam, en Butarque se escucharon dos espectaculares versiones de Ramones –‘I believe in miracle’- y The Who –‘Baba O’ Realy’- y un breve fragmento de ‘The wall’ de Pink Floyd.
El punto final llegó muy pronto, con la imprescindible ‘Yellow ledbetter’, y con una afición apenada que quería más y que, tras el concierto, tuvo menos.
Con el buen sabor de boca que dejó Pearl Jam, la mayoría de los casi veinte mil asistentes, siguiendo los consejos de la organización del festival, decidió aprovechar el transporte público para volver a sus casas. Sin embargo, la falta de coordinación provocó que varios miles de ellos se quedaran compuestos y perdidos en las calles de Alcorcón hasta altas horas de la mañana. Uno de los que vio jugar a Maradona entre ellos.
Luismi Cámara | MADRID
Estaban los que vieron jugar a Maradona y se coló en la fiesta algún joven seguidor de Raúl, Messi, y algún despistado de la canarinha. El único concierto de Pearl Jam en España, el que cerraba una nueva edición del Festimad Sur no defraudó a sus seguidores salvo por su corta duración.
La organización había apostado a caballo ganador por el grupo de Seattle y compuso un cartel en el que Eddie Vedder y compañía sobresalían sobre una lista de grupos poco conocidos. Ni Slayer, la ya veterana banda metalera que cerró la jornada del viernes, pudo hacer sombra a uno de los mitos del ‘grunge’, aunque hace muchos años que superaron esta etiqueta para convertirse en una auténtica banda del mejor rock.
No era muy difícil adivinar que la media entrada que registraba el estadio de Butarque de Leganés dos horas antes del concierto de Peral Jam no sería más que el fiel reflejo de que la mayoría de los asistentes estaban interesados únicamente en el venerado grupo norteamericano.
Vedder abrió el concierto con una puntualidad inglesa. A las once en punto comenzó un recital acompañado de sus habituales Stone Gossard, Mike McCready –¡qué bueno eres, McCready!-, Jeff Ament y Matt Cameron. Sin darse apenas un respiro, las canciones se sucedieron sin parar en un concierto especialmente roquero que sólo tuvo algún momento para las canciones lentas como ‘Daughter’, ‘Elderly woman behind’ y, sobre todo, ‘Black’, que fue presentada por un emocionado y entregado a la causa Javier Bardem.
En algo menos de hora y tres cuartos –poco más de quince canciones- la banda repasó su trayectoria y sólo recurrió a su último disco en tres ocasiones. Se echaron en falta alguno de los clásicos, como ‘Rearviewmirror’ o ‘Better man’. Los treintañeros pudieron gozar, sin embargo, con otros temas que evocaban los mejores años de su juventud. ‘Alive’ –posiblemente la canción más coreada de la noche-, ‘Even flow’, ‘Why go’, ‘Animal’, ‘Go’ y ‘Corduroy’ volvieron a sonar con la fuerza de un directo que sonó claro y puro.
Como suele ser habitual en los conciertos de Pearl Jam, en Butarque se escucharon dos espectaculares versiones de Ramones –‘I believe in miracle’- y The Who –‘Baba O’ Realy’- y un breve fragmento de ‘The wall’ de Pink Floyd.
El punto final llegó muy pronto, con la imprescindible ‘Yellow ledbetter’, y con una afición apenada que quería más y que, tras el concierto, tuvo menos.
Con el buen sabor de boca que dejó Pearl Jam, la mayoría de los casi veinte mil asistentes, siguiendo los consejos de la organización del festival, decidió aprovechar el transporte público para volver a sus casas. Sin embargo, la falta de coordinación provocó que varios miles de ellos se quedaran compuestos y perdidos en las calles de Alcorcón hasta altas horas de la mañana. Uno de los que vio jugar a Maradona entre ellos.
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